martes, 31 de marzo de 2015

PIANO COLOMBIANO EN CONCIERTO. (en formato de volteo de página) Por Gerardo Betancourt.

miércoles, 26 de diciembre de 2012

MALVALOCA. Danza. Luis Antonio Calvo.

lunes, 22 de febrero de 2010

Portada de PIANO COLOMBIANO EN CONCIERTO

sábado, 13 de febrero de 2010

Nota biográfica de LUIS CARLOS PRADA


Nace Luis Carlos Prada un 6 de agosto de 1920 en su ciudad que tanto amó, cuyo nombre involucró en sus bambucos Neivanita y Neivana. Su profesión, con la cual se ganó la vida y crió a su familia, mecánica de vehículos, la alternó en una primera época como músico cantante de la Orquesta Iberia que fundó el español Pepe Mena, orquesta que en los años 50as. amenizaba los principales eventos sociales de la ciudad de Neiva. Después fue miembro de la Orquesta del Chato Barrera, como saxofonista y cantante.
Se asoció con su amigo Vicente Romero como autor de la letra del bambuco Embeleso que ganó el primer premio del II Concurso de la Canción Inédita del Tolima, premio denominado “Pedro J. Ramos”, en la ciudad de Ibagué. La obra fue cantada por Ma. Mercedes Falla.
En 1964 se celebró el primer Concurso Nacional de Composición "Jorge Villamil Cordobez"  dentro del Festival Nacional del Bambuco en Neiva, que fue ganado por Luis Carlos Prada con su bambuco instrumental El Chato Barrera; en tantos años subsiguientes el Pipa, como cariñosamente se le conocía, fue finalista en muchos concursos.
Asociado con otros compositores paisanos suyos grabo varios LPs.

El Pipa Prada poseía un excelente caudal de variada inspiración que le permitía componer diversos géneros de ritmos, algunos bailables, pero principalmente dirigía su atención a las canciones en aire de bambuco de los cuales dejó un buen número con su impronta característica; además queda su cumbia Mito Huilense, pieza fuera de serie, que lo posiciona como uno de los compositores más importantes. Su bambuco instrumental El Chato Barrera, es un clásico del género fiestero en el Huila, pieza de excelente hechura, que testimonia la gran amistad que vinculó al Pipa en sus primeros años del trajinar musical con José Gregorio Barrera, el gran Chato Barrera, que sin ser chato, heredó el apodo de su padre, y lo convirtió en paradigma de excelsitud en los instrumentos que le dieron fama como ejecutante: trompeta y saxofón.
No eran de balde las cualidades musicales y poéticas de Luis Carlos Prada: cargaba en sus genes potente legado literario, como hijo del gran filólogo y lingüista huilense Julián Motta Salas; el Pipa Prada se complacía en hacer esta declaración. Su madre se llamó Casimira Prada.

lunes, 1 de febrero de 2010

PEDRO MORALES PINO. Nota biográfica.

Músico vallecaucano (Cartago, febrero 22 de 1863 - Bogotá, marzo 4 de 1926). Hijo de José Morales y Bárbara Pino, el maestro Pedro Morales Pino viajó por primera vez a Bogotá en 1877. Según José Ignacio Perdomo Escobar, «era tan notable músico como pintor [...] Estudió en Bogotá en la Academia Nacional de Música con don Julio Quevedo. Después de poseer sólidos conocimientos musicales, se entregó de lleno al cultivo de la música típica, arrebató de las manos rústicas de los promeseros el tiple y la bandola, para transformarlos en instrumentos aptos para reproducir todos los sentimientos y cultivar esos ritmos errantes y dispersos con la técnica depurada de un arte verdadero». En 1897 organizó la Lira Colombiana, agrupación que llegó a contar con 16 integrantes y de la cual era director y primera bandola. Esta estudiantina tuvo varias etapas, en 1899 la integraban Carlos Wordsworthy, Blas Forero, Gregorio Silva, Carlos Escamilla (el popular "Ciego"), Isaías Rodríguez, José Vicente Martínez, Silvestre Cepeda y Julio Valencia. Con ella, el maestro Morales Pino recorrió varias ciudades del país; en Medellín, sentó las bases para la legendaria Lira Antioqueña. Luego pasó a Panamá, San Salvador, Guatemala y, más tarde, a Estados Unidos; según datos de Jorge Añez, la Lira Colombiana fue la segunda agrupación que salió de Colombia en misión artística. En Guatemala, el maestro Morales Pino contrajo matrimonio con la señora Francisca Llerena, notable pianista. En Estados Unidos alcanzó grandes éxitos; "Colombians made a Hit", decía el título de una nota aparecida en el Buffalo Evening News. Durante esta gira el grupo se fue diezmando poco a poco por diferentes circunstancias, hasta que en 1908 se extinguió.

El maestro Morales Pino fue un ejecutante de rara habilidad tanto en la bandola como en la guitarra, instrumentos para los que escribió sendos métodos. Además, a él se debe el perfeccionamiento de la bandola; agregó a los cinco órdenes de cuerdas (sol, re, la, mi, si) una sexta cuerda (con la nota fa sostenido), con lo cual hizo más completo este instrumento. Morales Pino fue un músico innato, por temperamento y por disciplina; se consagró íntegramente a su profesión con fe, desinterés y abnegación. Su aporte a la música colombiana es esencial, pues a la tradición oral que existía hasta 1890, le sumó lo más importante para su desarrollo y universalización: la escritura. A cada ritmo le marcó su estructura precisa que, por lo perfecta, fue acatada por todos los compositores en los años siguientes. Así, uno de sus aportes fundamentales fue haber llevado el aire del bambuco al pentagrama. Por otra parte, la historia de la música colombiana no registra otra persona que haya divulgado en forma tan amplia y original nuestra música, en una época marcada por la limitación de los medios de comunicación. Sus varias excursiones artísticas por el país y por América Central y Estados Unidos a principios del siglo XX, y por Suramérica años más tarde, son muestra fehaciente de ello. Músico y pedagogo, cuentan que, antes de iniciar sus ensayos, el maestro Morales Pino dictaba toda una cátedra sobre el origen, las modalidades, la estructura y desempeño instrumental de cada obra, logrando con esto que sus alumnos se compenetraran cabalmente para lograr una perfecta ejecución. Su semilla, el reflejo de su sapiencia y entrañable amor por la cultura nacional, quedó sembrada en una lujosa nómina de discípulos: Ricardo Acevedo Bernal, Emilio Murillo, Fulgencio García, Carlos Escamilla, Luis A. Calvo, Alejandro Wills, Max y Pedro Concha, Jorge Rubiano y los Romero.

La copiosa producción musical del maestro Pedro Morales Pino, que puede llegar al centenar de composiciones, especialmente instrumentales, comenzó hacia 1890, con intermezzos, valses, danzas, pasillos, gavotas, bambucos y otros. Entre sus piezas más conocidas están: los pasillos "Joyeles", "Reflejos", "Lejanía", "Pierrot", "Confidencias", "Intimo" y "Una vez"; los bambucos "El Fusagasugueño" y Cuatro preguntas, que se toma como modelo del género, como bambuco-tipo; y los valses "Ana Elisa", "Mar y cielo", "Voces de la selva" y "Los lunares". Entre sus obras para orquesta se destacan "La fantasía" (sobre dos temas nacionales colombianos), la "Suite Patria" y el intermezzo "Brisas de los Andes". También sobresalen los bambucos "Trigueña" e "Ingrata", con letra y música de su autoría. Después de vivir un tiempo en Guatemala, el maestro Morales Pino regresó a Bogotá en 1912 y fundó su segunda Lira Colombiana, con Luis A. Calvo, Carlos Escamilla, Manuel Salazar, Blas Forero, Ignacio Afanador, José María Forero, Andrés Avelino Montañez, Luis María Pinto y Jorge Añez. Por esta época compuso las danzas "Divagación" y "Onda fugaz", con letra del poeta Carlos Villafañe. En 1916 murió su esposa, razón por la cual regresó a Guatemala en busca de recuerdos. Cuando lograba recuperarse, ocurrió el terremoto de Guatemala en 1917, y decidió regresar a Bogotá. En la capital realizó algunas actuaciones y después una gira por Suramérica. Como su salud se fue deteriorando, dedicó su tiempo a dibujar retratos al crayón (que había sido una de sus primeras actividades) con gran habilidad. Debido a las dificultades económicas que lo acosaban, tuvo que pignorar sus valiosas condecoraciones, recibidas de distintos gobiernos en sus giras internacionales. Enfermó de gravedad, y sus hijos Alicia, Rebeca, Raquel y Augusto, por carencia de recursos, se vieron obligados a llevarlo a la sala de caridad del Hospital San José. De allí lo sacaron Ricardo Acevedo Bernal y el fotógrafo Juan N. Gómez, tan pronto supieron la noticia. Tres días después, el 4 de marzo de 1926, falleció rodeado tan sólo de sus hijos y un puñado de fieles amigos.
WILLIAM ATEHORTÚA ALMANYA

jueves, 28 de enero de 2010

PIANO COLOMBIANO EN CONCIERTO, Introducción.

El proyecto "Piano Colombiano en Concierto" contempla su registro en grabación fonográfica y en notación musical. Lo componen 17 piezas colombianas transcritas para piano por el autor cuyos títulos son: Mi Huila, bambuco de Héctor Alvarez, El Pollo Garcia, pasillo de Gerardo Betancourt, Cuatro Preguntas, bambuco de Pedro Morales P., Las Acacias, bambuco de Jorge Molina, Lirios, pasillo de Carlos Cortés Quiroga, El Calentano, bambuco de Gregorio García Florez, el mono de la hojita, Luz y Sombra, pasillo de José I. "Papi" Tovar, Marcel, bambuco de Gerardo Betancourt, Los Guaduales, guabina de Jorge Villamil, El Galerón Llanero de Alejandro Wills, El Republicano, bambuco de Luis A. Calvo, Pastoril, Pasillo y Arabesco, bambuco, de Gerardo Betancourt, El Bunde Tolimense de Alberto Castilla, Insigne, bambuco de Joge Daza, El Guayatuno, torbellino de Efraín Medina Mora y El Chato Barrera, bambuco de Luis Carlos Prada, en su orden, como están inscritos en el proyecto. En su epígrafe se lee: Oír por oír como quien oye cuando está lloviendo; oír el cantarino regato de agua que se desliza por el prado y, aperlado, dejarse caer en señorial estanque; oír para festejar el oído como quien oye cuando la atención se embarga y enajena en ricas imágenes sonoras que se cruzan y entrecruzan en una interminable melodía; he ahí la suerte suprema de este Piano Colombiano en Concierto que narra y recrea 17 historias musicales de la patria desorientada que pugna por encontrar su verdadero camino.

En este blog los invitamos a ver la notación musical y a disfrutar la escucha de algunos números que integran el presente proyecto, junto con una reseña biográfica de cada uno de sus autores.

miércoles, 27 de enero de 2010

GERARDO BETANCOURT. Nota biográfica.


Estudios.
En 1959 ingresó al Conservatorio Dptal. del Huila donde estudió hasta 1961. En esta etapa tuvo como profesores a Efrén Collazos, Isaura de Mosquera y el padre Andrés Rosa. En 1962 se traslado a Bogotá para estudiar en el Conservatorio Nacional de la Universidad Nacional; ahí permaneció hasta 1966 donde tuvo como profesores a Fanny de Ciociano, Jesús Bermúdez Silva y Pablo Arévalo en Gramática Musical, Armonía y piano respectivamente. Entre 1973 y 74 siguió cursos de perfeccionamiento pianístico con los maestros Efraín Paesky, argentino, y la venezolana Emma Garmendia. Es diplomado en Piano.

Actividades musicales.
1. Profesor.

En 1961 fue nombrado profesor de Piano, Teoría y Solfeo por el Conservatorio Dptal. de Música del Huila. Luego de sus estudios en Bogotá, siguió desempeñándose como profesor de dicho Conservatorio desde 1967 hasta 1976. Entre 1978 y 1979 tuvo el cargo de Instructor de Música de Programas Especiales nombrado por la Secretaría de Educación del Dpto del Huila. En 1986 fue nombrado Arreglista de la Banda Sinfónica del Dpto. del Huila cargo que
desempeñó hasta 1989. En 1991, en Concurso nacional obtuvo el cargo de Profesor de Piano en el Programa de Música en convenio con la Universidad Surcolombiana y el Instituto Huilense de Cultura, cargo que desempeñó hasta el 1º de enero de 2007.

Ejecutante.
Desde muy joven ha participado en veladas y actos de conciertos como pianista y director de diversos conjuntos, ya como acompañante de cantantes y solistas o como solista el mismo. En tal calidad ha intervenido en la grabación de varios discos.

2. Compositor.
Cultiva la composición desde edad temprana y su producción engloba los géneros sinfónicos, canciones, música de cámara y música para piano, además de su preocupación por la pedagogía pianística, lo que ha sido el signo de su vida. Su obra para piano de carácter nacional se recoge en el álbum “Armonía Colombiana. Obra pianística de los aires patrios”, proyecto en etapa avanzada para publicación. Otros proyectos terminados para dar a la imprenta son el álbum que contiene sus canciones del género nacional titulado “Lírica Huilense” para voz y piano y el presente “Piano Colombiano en Concierto”, del cual se ocupa este blog. Con el maestro argentino Efraín Paesky y la venezolana Emma Garmendia se reorientó más profundamente hacia una técnica pianística trascendente que no ha cesado de perfeccionar y que le abrió amplios horizontes en la búsqueda de un pianismo y una escuela propia dirigida a resolver los problemas que plantea la iniciación pianística, fruto de lo cual es su obra pedagógica en cuatro partes “El piano para todos. Aprendizaje Básico”, cuya primera parte fue publicado por Editoral Faid en Cali en su primera edición y posteriormente se publicó la segunda edición por Ediciones G. Betancourt
Como compositor ha cultivado todos los géneros musicales empezando por la música para piano, música de cámara, orquesta, voz, música para banda; con fines divulgativos se ha ocupado del “cercado ajeno” revelando gran cantidad de la música popular colombiana ya en el piano, ya en la orquesta o en la banda, intentando crear una nueva dimensión de la música colombiana, lo que es parte esencial de su quehacer creativo, enriqueciendo el sencillo lirismo popular con las formas y técnicas compositivas de la música clásica.

Otras actividades.
Ha sido fundador de la Corporación Filarmónica de Neiva entidad que durante más de 15 años animó la vida musical huilense propiciando la presentación de artistas de valía mundial y los más destacados del país. Para poder realizar su tarea la Corporación Filarmónica adquirió el piano Baldwin gran concierto que permanece en la Asamblea Dptal. del Huila y que ha sido el deleite de todos los ejecutantes que tienen la fortuna de tocarlo.
Ha intervenido como escritor en la prensa de la localidad divulgando temas de interés musical.
En el año 2003 la Universidad Central de Bogotá lo incluyó en su Agenda de la Música Colombiana junto con otros once reconocidos compositores colombianos entre quienes se encuentran Morales Pino, Emilio Murillo, Alberto Castilla, Fulgencio García, Luis A. Calvo, Alejandro Wills, Francisco Cristancho, José Rozo Contreras, Alex Tovar, Adolfo Mejía y Luis A. Escobar como los compositores más representativos en ciento cincuenta años de historia de la música colombiana, lo que es una distinción que honra al músico y a su patria chica.
En orden de prioridad para publicar, se encuentra su álbum Lírica Huilense, obra que comprende canciones propias del terruño del compositor y de otros creadores de la región huilense como se dijo antes, escogidas por el autor con una elevada exigencia por la manifestación lírica de cada canción.
En estos momentos promueve la publicación de El piano para todos. Aprendizaje Básico, obra de la cual se publicó su primera parte como se decía antes, pero ahora el tratado se ofrece completo, con todas sus partes e instrucciones muy precisas para el estudiante.